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El morbo de la violación
 

El morbo de la violación

 

Una mujer en misiones fue violada y asesinada a la salida de un boliche. El suyo fue el segundo caso que llegó a los medios de una mujer empalada este año.

(Buenos Aires, 21 de diciembre de 2016) - En octubre de este año el asesinato de una adolescente en Mar del Plata llevó a las mujeres a organizar un paro y una nueva marcha. Lucía Pérez de 16 años fue drogada, violada y empalada por dos hombres, quienes la llevaron al hospital su cadaver y trataron de encubrir el crimen. El femicidio de Perez llamó la atención por la crueldad que se ejerció contra la chica: los peritos médicos pudieron comprobar que la adolescente murió a raíz de los daños producidos por la violación. La misma fiscal de la causa declaró que se trató de "una agresión sexual inhumana".

Ahora, en Misiones, se dio un caso similar. Irma Ferreyra da Rocha, de 47 años, fue encontrada en un descampado tras haber sido atacada por un hombre quien la golpeó, violó y dejó mal herida. La mujer fue trasladada al hospital, pero murió a causa de las heridas. A diferencia del caso de Pérez, los medios no hicieron eco de este caso. Sólo Crónica y La Nación publicaron noticias sobre lo sucedido, ambos con enfoques muy distintos. 

Desde el título, Crónica brinda los detalles morbosos del crimen: Muere tras ser empalada con la rama de un árbol. La nota se basa en las declaraciones provistas por una hermana de la víctima, de hecho, es la única voz que se reproduce. En ningún momento se tienen fuentes oficiales o de parte de la investigación, mucho menos la mirada de especialistas en la temática. No califican al crimen como “femicidio” a pesar de que el asesino es considerado “femicida”.

La nota hace referencia constante al empalamiento y brinda detalles innecesarios sobre el dolor y sufrimiento de la víctima (quien fue encontrada con vida y murió en el hospital) como por ejemplo cuando menciona que el femicida “la violó con la rama de un árbol, causándole lesiones letales en sus partes íntimas y en los intestinos”. 

Por su lado, La Nación mantuvo un tono más neutral, aunque no por eso adecuado. En la nota titulada Conmoción en Misiones por una violación y homicidio hablan de “Un salvaje femicidio conmocionó a Misiones”. Puede observarse cómo utilizaron el termino “homicidio” y “femicidio” como sinónimos. Uno es utilizado en el titulo mientras el otro aparece en la primera frase de la nota. No hablan de “empalamiento” como hizo Crónica (sólo lo menciona una vez), pero al describir cómo fue asesinada la mujer, lo hacen de una forma grotesca: “La mujer fue violada, golpeada y atravesada por la rama de un árbol, que destrozó sus órganos vitales”. Más tarde vuelve a mencionar que “La violaron, la sometieron a una feroz paliza y, tras ser empalada, su cuerpo fue arrojado en un baldío”.

La Nación sólo cuenta con declaraciones de la hija de la víctima quien dice que la mujer había salido esa noche a bailar con amigos. Ella brindó el nombre y edad del hombre que fue detenido como sospechoso del femicidio. Lo destacable es que mencionan la demora de la atención policial y el nombre del juzgado (y su titular) a cargo de seguir el caso. También hacen referencia a una nota publicada ese mismo día titulada Piden crear nuevas figuras penales contra las agresiones a las mujeres.

Esta nota, (que aparece en tapa), menciona las propuestas elaboradas por fiscales de todo el país sobre nuevas definiciones delictuales para incluir en el Código Penal. Estas nuevas figuras buscan “atacar los primeros síntomas de violencia de género y de ampliar la paleta de herramientas disponibles para prevenir las escaladas con resultado mortal”. Allí mencionan el acoso, maltrato reiterado y agresión psicológica entre otros, además de “que se agraven las penas de delitos preexistentes cuando las víctimas sean mujeres, nuevas figuras que sancionen el incumplimiento de órdenes judiciales de restricción de acercamiento y protección de las mujeres, y que se dificulte el cierre de las causas”.  

Al unir estas dos notas, La Nación reconoce que el caso de Misiones se dio en un contexto de violencia de género, hecho que Crónica no menciona. A la nota Piden crear… se le dio un lugar de importancia al ser presentada en la tapa del medio. Además se incluyó una infografía con las estadísticas sobre violencia contra las mujeres y proporcionan información sobre la línea 144. Brindar información que puede ser de utilidad para otras mujeres en situación de violencia o personas e su entorno es una de las recomendaciones para llevar a cabo un periodismo no sexista.  

Los femicidios de Lucía Pérez e Irma Ferreyra da Rocha coinciden en la saña con la que se cometieron. No solamente fueron violadas, sino fueron torturadas. Desde el colectivo Ni Una Menos escribieron en Facebook: “No alcanza con violar, no alcanza con matar. Disciplinar es ir más lejos, es aplicar sobre las víctimas el terror del victimario con una violencia que no está destinada solamente a matar, sino también a aterrorizar”. En cuanto a los medios de comunicación, Crónica se mantuvo fiel a su estilo amarillista mencionando detalles innecesarios sobre el crimen. La Nación también cometió errores evitables, pero se destacó por incluir otra nota sobre violencia de género más contextual.

Llama la atención que a pesar de la similitud de los casos estos no llegaron a los medios de la misma forma. Por el femicidio de Pérez se escribieron múltiples notas e incluso motivó a organizar una nueva marcha, pero el crimen de Ferreyra da Rocha apenas fue mencionado en los diarios. En general cuando se trata de casos de adolescentes, los medios los destacan por tratarse de vidas truncadas por culpa de un agresor (en general descripto como “bestia”, “salvaje” o “animal”). Pero más allá de la edad de las víctimas, lo impresionante en estas situaciones fue la forma en que se dieron los femicidios. El deber de los medios está en comunicar los hechos de forma respetuosa y lo más objetiva posible. En casos de violencia contra las mujeres lo correcto es contextualizar y evitar el morbo incluso en un hecho de este calibre.

 
 

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