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La violencia hacia las mujeres también pone fin a los contratos
 
La violencia hacia las mujeres también pone fin a los contratos
 

En Tandil una empresa rescindió el contrato de explotación tambera que la unía a un señor que había ejercido violencia contra su pareja, empleada de ese establecimiento. El hombre decidió denunciar a la empresa pero la Cámara Civil y Comercial de Azul falló a favor de la empresa y, en consecuencia, a favor de la protección de una mujer en situación de violencia.

(Buenos Aires, 22 de diciembre de 2016) - El 13 de diciembre pasado, la Cámara en lo Civil y Comercial de Azul, provincia de Buenos Aires, en el caso "R. S. A. C/ A. S.A. y otro/a s/ daños y perjuicios incumplimiento contractual”, revocó una sentencia de primera instancia que condenaba a una empresa al pago de daños y perjuicios por su decisión de rescindir un contrato asociativo de explotación tambera luego de que el hombre hubiera ejercido violencia contra una mujer trabajadora en el establecimiento de la misma empresa.

El señor R.S.A. demandó por daño moral y daño emergente a la sociedad anónima A. por la recisión unilateral de un contrato que lo unía con la empresa. La empresa justificó la rescisión del contrato alegando que R.S.A. había actuado con culpa al haber agredido verbal y físicamente, en varias oportunidades, a la señora D.M. (con quien había estado en pareja) en el establecimiento de la empresa y frente a otras personas. También afirmó que el comportamiento de R.S.A. perjudicaba el desarrollo normal de la empresa. Luego de la última agresión, la señora D.M. efectuó una denuncia contra R.S.A. en la Comisaría de la Mujer de Tandil.

Para admitir la demanda de daños en contra de la empresa, el juez de primera instancia sostuvo que los actos de violencia no habían ocurrido durante el desarrollo de las tareas tamberas que realizaban el señor R.S.A. y la señora, D.M., sino que aquellos pertenecían al ámbito de su vida privada y que, por lo tanto, no podían ser una causa para justificar la recisión legal del contrato.

La sentencia de primera instancia fue luego apelada y revocada. En opinión de las juezas de la Cámara Civil y Comercial de Azul, los actos de violencia del señor R.S.A pusieron en riesgo la integridad física de D.M., además de interferir con el desarrollo normal de la empresa.

El fallo de Cámara, lejos de relegar los reiterados actos de violencia y hostigamiento denunciados al ámbito de la vida privada de las personas involucradas, y de desvincularlos con su trabajo, hace una reconstrucción de la relación y de las agresiones que R.S.A. ejercía contra D.M., tanto dentro como fuera de la empresa, y los califica de violencia de género. Además, en la sentencia la Cámara sostiene que la convivencia que implica el trabajo en el campo hace que lo que ocurre en el ámbito privado de las y los trabajadores tenga implicancias a nivel laboral. La protección legal de la mujer en la legislación argentina, sostiene, no se limita al ámbito familiar o doméstico, sino que pretende una protección integral. De esa forma, considera que para la empresa no había otra forma de detener el hostigamiento, al menos, en el ámbito laboral, que a través de la recisión del contrato del señor R.S.A.

Esta sentencia es es relevante para llamar la atención sobre la responsabilidad que tienen las empresas y ámbitos laborales también en relación con la violencia doméstica que ejercen y/o sufren las personas que trabajan con ellas.  Por eso, trabajamos en 2016 en la Campaña Empresas contra la Violencia Hacia las Mujeres, una iniciativa que vamos a impulsar y esperamos potenciar en el próximo año.

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