Cuidados

Reforma laboral y familias: una propuesta no tan moderna

La reforma laboral en debate no reconoce cómo se organizan hoy los hogares. Como consecuencia, persistiría la exclusión de 1,8 millones de mujeres del sistema productivo.
04 Feb 2026

Las familias argentinas hoy se sostienen, en su enorme mayoría, con al menos dos ingresos por hogar. Se trata de una realidad económica: no hay plata. Una reforma laboral que no reconoce cómo se organizan hoy los hogares no es moderna ni viable para la economía actual.

La regulación laboral vigente sigue basada en un modelo social que ya no existe. La Ley de Contrato de Trabajo fue pensada en 1974, para familias con un varón proveedor y una mujer ama de casa. Ese modelo ya no existe..

¿Cómo viven hoy las familias? 

Los datos muestran con claridad esta transformación. Entre 1980 y 2025, la participación laboral femenina creció del 27% al 51,6% (INDEC, 2025). En 1986, el 65% de los hogares argentinos tenía un único proveedor varón (CIPPEC, 2018). Para 2024, el 56,8% de los hogares cuenta con dos proveedores de ingresos (INDEC, 2024). Las mujeres ingresaron masivamente al mercado laboral y hoy son un componente central de la sostenibilidad económica de los hogares.

Al mismo tiempo, persisten fuertes desigualdades en la distribución de las responsabilidades de cuidado. En 2021, el 91,7% de las mujeres realizaba tareas de cuidado, frente al 75,1% de los varones, dedicando casi el doble de tiempo diario (INDEC). Esta sobrecarga condiciona las trayectorias laborales y afecta el bienestar de niñas, niños y personas que requieren apoyos, además de reducir el potencial de desarrollo económico.

Como resultado, en la Argentina persisten brechas de participación laboral entre mujeres y varones de entre 20 y 40 puntos porcentuales, que se producen principalmente con la presencia de niños menores de 6 años en el hogar. Esto implica la exclusión de aproximadamente 1,8 millones de mujeres del sistema productivo. Una reforma laboral que no contemple estas condiciones no solo no corrige estas brechas, sino que corre el riesgo de profundizarlas.

Reforma laboral y familias: una propuesta no tan moderna

Excluir a las mujeres del mercado laboral implica dejar afuera a 1,8 millones de personas y reducir el potencial de desarrollo económico del país.

La evidencia internacional es contundente. Según estimaciones del McKinsey Global Institute, ampliar los niveles de participación laboral de las mujeres podría incrementar el PIB de América Latina en USD 2,6 trillones, lo que equivale a un aumento del 34% del PIB regional anual. Ignorar estas dimensiones tiene costos sociales y económicos.

Desde esta perspectiva, una reforma laboral que excluye estas realidades deja afuera al 44,7% de la población económicamente activa. No resuelve los problemas estructurales del mercado de trabajo: los consolida.

Licencias laborales: una oportunidad 

Un ejemplo claro de esta desconexión es el régimen de licencias. El proyecto mantiene sin cambios el esquema previsto en la Ley de Contrato de Trabajo desde 1976, pese a las profundas transformaciones sociales y familiares de las últimas décadas.

La modificación introducida por el DNU 70/2023, que altera la distribución de los días de licencia antes y después del parto, puede incluso habilitar situaciones de imposición por parte del empleador, que podría obligar a las mujeres a trabajar hasta 10 días antes del parto, en lugar de los 30 días originalmente previstos.

El esquema vigente resulta insuficiente frente a las necesidades de las familias y la propuesta de reforma tampoco las contempla:

  • Licencia por maternidad de 90 días, por debajo del Convenio 183 de la OIT y la Recomendación 191.
  • Solo 2 días de licencia por paternidad.
  • No contempla adopción, nacimientos múltiples, nacimientos pretérmino ni discapacidad. Ni por enfermedad de familiares, ni turnos médicos
  • Excluye a trabajadores autónomos y monotributistas.
Reforma laboral y familias: una propuesta no tan moderna
Reforma laboral y familias: una propuesta no tan moderna

De este modo, Argentina continúa rezagada frente a los avances que otros países de la región y del mundo han incorporado en las últimas décadas. Actualizar el régimen de licencias no es un detalle accesorio: es una condición básica para que cualquier reforma laboral dialogue con la realidad de las familias, el mercado de trabajo y las necesidades económicas del país.

Repensar la reforma: qué se podría incorporar

La ausencia de una perspectiva de cuidados en la reforma laboral en debate contrasta con propuestas ya discutidas en el Congreso. En mayo de 2022 se presentó el proyecto de ley “Cuidar en Igualdad. Sistema Integral de Políticas de Cuidados (SINCA)”, que proponía una actualización integral del régimen de licencias en Argentina.

La iniciativa planteaba una ampliación progresiva de las licencias por gestación —hasta un horizonte de 126 días, en línea con las recomendaciones de la OIT— y la creación de licencias para quienes no gestan, promoviendo la corresponsabilidad en el cuidado. También incorporaba licencias por adopción, contemplaba situaciones como nacimientos prematuros y discapacidad, y extendía la cobertura a monotributistas, personas autónomas y trabajadoras y trabajadores no registrados.

El proyecto incluía una estimación fiscal elaborada por ELA y UNICEF: el costo total en plena vigencia alcanzaba sólo el 0,14% del PBI, lo que representaba un esfuerzo moderado y progresivo, considerado fiscalmente viable.

Retomar este tipo de propuestas permitiría que la reforma laboral incorpore la realidad de los cuidados y responda a las necesidades actuales de las familias y del mercado de trabajo.