El sistema judicial argentino atraviesa una situación crítica: el 37% de los cargos de jueces y juezas en el Poder Judicial de la Nación se encuentran vacantes.
Esta coyuntura tuvo un grave impacto institucional, en particular en las demoras y en la normal tramitación de los procesos judiciales. Pero la magnitud de las vacancias presenta otro problema: incrementa el riesgo de que los cargos sean utilizados como herramientas de negociación y se debilite el rol de la Justicia en el control del poder. Por eso, resulta fundamental garantizar que los nombramientos respondan a criterios claros, objetivos y verificables que prueben idoneidad e independencia.
A partir del envío de 67 pliegos por parte del Poder Ejecutivo al Senado, analizamos las candidaturas de jueces y juezas propuestas, teniendo en cuenta las vacantes a cubrir y las personas postuladas, así como los procesos que las llevaron a esta instancia. En función de la información recopilada, se presentan los siguientes hallazgos:
Estos datos no solo ponen de manifiesto las falencias de los procesos de selección ante el Consejo, sino también las deficiencias en la evaluación realizada por el Poder Ejecutivo al momento de formular las propuestas. La identificación de postulantes cuyos méritos no son claros evidencia la falta de una revisión exhaustiva y consistente con los criterios de idoneidad. Al mismo tiempo, las designaciones de personas con vínculos políticos o ligadas a quienes deben resolver causas asociadas al Poder Ejecutivo crea un deber reforzado de motivación, a fin de disipar cualquier duda que pueda surgir en torno a la independencia de los futuros jueces y juezas. Quienes ejercen la judicatura no solo deben ser independientes, sino también parecerlo.
El Poder Ejecutivo tiene en sus manos la renovación de más de un tercio de la Justicia. En este contexto, y frente a las debilidades del sistema de selección, resulta indispensable que se comprometa a proponer una selección que no reproduzca la ya marcada desigualdad de género existente, a elegir personas que hayan accedido a las ternas por sus méritos, y que el Senado ejerza un control riguroso sobre las candidaturas, especialmente en aquellos casos en los que aparecen dudas sobre la idoneidad y la independencia de quienes fueron postulados.
Accedé al documento de hallazgos acá y a la base de datos de nombramientos acá.
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