Denuncias falsas: un proyecto sin evidencias

Desde el Equipo Latinoamericano de Justicia y Género (ELA) realizamos un análisis de proyectos legislativos presentados en los últimos años sobre “denuncias falsas”, en particular del Proyecto de Ley S-0228/2025.
09 Abr 2026

 Si este proyecto se aprueba:
 – Menos personas se animarán a denunciar.
 – Menos testigos se atreverán a declarar.
 – Más víctimas enfrentarán represalias judiciales por atreverse a hablar.
 – Se consolidará un uso regresivo del derecho penal para disuadir la búsqueda de ayuda.

El proyecto propone reformar el Código Penal para aumentar las penas por “falsa denuncia”, “falso testimonio” y “encubrimiento” en causas vinculadas a:

  • violencia de género
  • delitos sexuales
  • niñas, niños y adolescentes

La iniciativa ya cuenta con dictamen en la Comisión de Justicia y Asuntos Penales y se encuentra en condiciones de ser tratada en el recinto.

Un debate legislativo que requiere evidencia

Desde el retorno de la democracia, Argentina ha construido consensos fundamentales en torno a la gravedad de la violencia de género y la necesidad de garantizar el acceso a la justicia. Estos consensos permitieron avances normativos, institucionales y culturales que fortalecieron la respuesta estatal.

Cualquier debate parlamentario en esta materia debería consolidar esos avances y abordar los obstáculos persistentes, evitando medidas que puedan generar retrocesos.

En este marco, resulta clave que el tratamiento legislativo incorpore información confiable, datos sistemáticos y análisis jurídico riguroso, que permitan evaluar adecuadamente las consecuencias de las propuestas.

A partir del análisis realizado, advertimos que este tipo de propuestas no se basa en evidencia empírica disponible y puede generar efectos regresivos en el acceso a la justicia, especialmente para quienes atraviesan situaciones de violencia.

Un problema sobredimensionado: baja incidencia de denuncias falsas

La evidencia disponible muestra que las denuncias falsas constituyen un fenómeno muy poco frecuente:

  • A nivel global, representan menos del 1% de los casos de violencia de género (ONU Mujeres, 2024).
  • En Argentina, menos del 3% de las denuncias penales serían falsas, principalmente vinculadas a delitos económicos (Consejo de la Magistratura, 2025).

Actualmente, además, estas conductas ya se encuentran tipificadas y sancionadas en el Código Penal, lo que vuelve innecesario un agravamiento específico en este tipo de casos.

El verdadero problema: subregistro y barreras para denunciar

Los datos disponibles muestran que el principal desafío no es el uso abusivo del sistema penal, sino las dificultades estructurales para denunciar y acceder a la justicia:

  • Solo 1 de cada 4 mujeres que atraviesa violencia de pareja realiza una denuncia (Spotlight, 2022).
  • Apenas el 18% de las víctimas de femicidio había denunciado previamente y menos del 5% contaba con medidas de protección vigentes (Registro Nacional de Femicidios de la Justicia Argentina, OM-CSJN, 2024).
  • Entre los delitos violentos, la ofensa sexual es la menos denunciada: solo el 12,5% de los casos se reportan, lo que implica que el 88% no se denuncia (INDEC, 2017, Encuesta Nacional de Victimización, p.44).

Según el Ministerio de Seguridad de la Nación, los delitos contra la integridad sexual tienen un alto nivel de subregistro, debido a los procesos de estigmatización que sufren las víctimas. Los cambios en la percepción social sobre la violencia sexual, así como en las respuestas institucionales y en las políticas estatales, impactan en los niveles de denuncia y los niveles de denuncia dependen de factores sociales e institucionales.

Asimismo, un relevamiento de la Unidad Fiscal Especializada en Violencia contra las Mujeres (UFEM, 2023) indica que:

  • el 90% de las víctimas de violencia sexual fueron mujeres,
  • el 40% eran niñas, niños y adolescentes.

Estos datos evidencian que el problema central es la subdenuncia y las barreras de acceso, no la proliferación de denuncias falsas.

Riesgos del proyecto: efectos disuasivos y regresivos

El análisis de ELA identifica una serie de riesgos asociados a la aprobación del proyecto:

  • Puede reforzar prejuicios como la idea de que “si no hay pruebas, entonces la denuncia es falsa”.
  • Puede intimidar a víctimas, testigos, peritos y profesionales, afectando su disposición a participar en procesos judiciales.
  • Puede desalentar la denuncia, en un contexto donde ya predomina el silencio.
  • Puede derivar en un uso regresivo del derecho penal como herramienta de disuasión.

En este sentido, el proyecto no aborda el problema que dice buscar resolver y, por el contrario, puede profundizar las barreras existentes para el acceso a la justicia.

Acceso a información y documentos

Para profundizar en este análisis, se encuentran disponibles los siguientes materiales: