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El debate del "efecto contagio" y la importancia de fuentes con perspeciva de género

Una nota publicada en la Revista Noticias donde cuatro personas expertas afirman que la mediatización del #NiUnaMenos provocó un aumento de la violencia contra las mujeres reavivó el debate acerca del llamado efecto "contagio" y brinda una oportunidad para insistir con la necesidad de consultar fuentes formadas con perspectiva de género.

(Buenos Aires, 24 de febrero de 2017) – Cuando se escriben notas de economía, política, deportes y hasta turismo, se consultan a personas expertas en cada uno de esos temas. Cuando se escriben notas sobre derechos de las mujeres, es imprescindible que las fuentes consultadas tengan perspectiva de género. De lo contrario, el peligro es lo que ocurre en una nota publicada en la revista Noticias hace unas semanas atrás, en la que cuatro personas "expertas" opinan que el reclamo del #NiUnaMenos es lo que explica el aumento y el recrudecimiento de la violencia contra las mujeres.

Femicidios: ¿el #NiUnaMenos provoca un efecto contagio no deseado? se titula la nota que intenta, según informa el propio texto dar respuesta a una "polémica" pregunta: ¿puede el reclamo por los femicidios estar teniendo efectos contraproducentes? La Revista Noticias consultó a Enrique de Rosa, Hugo Marietán y Blanca Huggelman, además de la psicóloga Franca Borgonovo. "Todos coinciden en que #NiUnaMenos expuso mediáticamente los crímenes y eso, sin quererlo, termina causando un efecto contagio en los futuros victimarios", afirma el texto.

No es la primera vez que se habla de efecto contagio en relación con la violencia contra las mujeres. De hecho, en los primeros días del mes de enero la agencia de noticias Télam publicó una nota, firmada por Silvina Molina, donde la periodista española Pilar Lopez Diez afirmaba que el llamado efecto contagio o imitación "no tiene ningún sustento". Para la especialista, "si alguien quiere argumentar para defender ese efecto 'contagio', lo primero que debería hacer es una seria investigación que, hasta el momento, no se ha hecho. Y lo primero que habría que hacer es preguntarles a los asesinos si el día anterior o hace diez días, vieron, escucharon o leyeron una información que les movió a hacer lo mismo".

La nota sirve como ejemplo de una cuestión que se ha señalado al momento de analizar el periodismo desde perspectiva feminista y esto es que la naturalización y la perpetuación de la violencia machista pueden aparecer también en la práctica en boca de profesionales de disciplinas como la psicología y el psicoanálisis. Esto se debe a que quienes ejercen esta profesión son también integrantes de la sociedad patriarcal en la que vivimos, por eso no quedan exentos de la posibilidad de llegar, incluso sin pretenderlo, a justificar la violencia contra las mujeres. Lo cierto es que es la desigualdad estructural entre mujeres y varones la que explican la violencia y no las manifestaciones que buscan visibilizarla.

Es cierto que las movilizaciones generaron mayor conciencia en toda la sociedad respecto de las distintas formas y manifestaciones de la violencia. Pero justamente por tratarse de un problema social complejo, avanzar hacia su erradicación  requiere más acción y más movilización, no menos. Para que esta transformación que está en progreso no ponga en mayor peligro a las mujeres, debemos avanzar al menos en dos sentidos. Por un lado, con un mayor involucramiento de la sociedad. Por el otro, el Estado debe responder mejor frente a las denuncias, los pedidos de ayuda, las señales de la violencia que a veces no llegan a formularse como denuncias.

Los medios pueden cuestionarse acerca del impacto de las movilizaciones, pero deben hacerlo con resposabilidad, para no perpetuar la violencia contra las mujere y contribuir con su prevención y erradicación.

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